
Con la participación de representantes de pueblos indígenas, organizaciones de comunicación comunitaria, realizadoras y realizadores audiovisuales, autoridades ancestrales, jóvenes comunicadores y organizaciones aliadas, se realizó en la Ciudad de Guatemala el lanzamiento oficial del XI Premio Internacional Anaconda al Video Indígena y Afrodescendiente de la Amazonía, el Chaco y los Bosques Tropicales, marcando el inicio de una nueva etapa de esta histórica iniciativa continental dedicada a visibilizar las voces, historias y luchas de los pueblos.



En el acto participaron Nelly Kuiru, del pueblo Murui de Colombia y Coordinadora General de CLACPI; Iván Sanjinés, de Bolivia y Coordinador General del Premio Internacional Anaconda; y, en representación de las organizaciones aliadas de Guatemala, Domingo Hernández, de la Asociación Maya Uk’ux B’e; Quimy de León, de Prensa Comunitaria; y Arturo Albizures, de la Asociación Comunicarte, instituciones que impulsan esta edición del Premio desde Guatemala.

Durante la inauguración se destacó que el Premio Anaconda, creado hace más de dos décadas, se ha consolidado como uno de los principales espacios de reconocimiento para las producciones audiovisuales realizadas por pueblos indígenas y afrodescendientes de América Latina y el Caribe, promoviendo el derecho a la comunicación, la preservación de las lenguas, la memoria colectiva y la defensa de los territorios.
Asimismo, se presentó la convocatoria internacional, que invita a cineastas, comunicadoras y comunicadores comunitarios, colectivos audiovisuales y organizaciones indígenas y afrodescendientes a postular sus obras en las distintas categorías del certamen, reafirmando el compromiso del Premio Anaconda con la diversidad de formatos, lenguas y expresiones culturales.
Guatemala, escenario del lanzamiento continental
En 2026-2027 llega a Guatemala bajo el lema «El Encuentro del Sur y del Norte para Fortalecer Nuestros Pueblos», uniendo a la Anaconda que trae la sabiduría ancestral del Sur con el KukulKán del Norte, símbolo maya de justicia, montaña y movimiento de la vida.
El evento se realiza en el marco de una situación difícil para Guatemala que vive una crisis profunda con más del 56 por ciento en pobreza, 80 por ciento de la tierra ancestral sin titular, despojos por palma, minería e hidroeléctricas sin respeto a más de 90 consultas, y criminalización de defensores. Frente al hartazgo de un Congreso, un Ejecutivo y un sistema judicial que no responden a las necesidades de la población y de cara a las elecciones de junio de 2027, el cine indígena se reafirma como importante plataforma de defensa de la Madre Tierra y de la democracia.










